Inmaculada Diéguez Urbano 1º Bachillerato B
El pasado viernes, 27 de noviembre, algunos alumnos de 1º de Bachillerato junto con Joaquín, nuestro profesor de Patrimonio de Andalucía, hicimos una salida muy deseada a nuestra querida Alhambra. Después de varias súplicas, conseguimos, por un día, alejarnos de nuestra agobiante rutina de estudiantes.
El autobús salió temprano, llevando consigo a los alumnos dispuestos a pasar el día entre palacios y jardines. La llegada a la Alhambra fue rápida, recogimos las entradas y anduvimos alrededor de la muralla hasta la que era una de las puertas de acceso al interior de la Medina, la Puerta de la Justicia. Después de una breve explicación por parte del profesor iniciamos el acceso hacia el interior.
Entramos primero a la famosa Alcazaba, recorriendo sus caminos entre enormes murallas y subiendo hacia las torres. La primera en sentir nuestras pisadas fue la Torre del Cubo, la cual te enseña unas espléndidas vistas del Albaicín y la antigua muralla que rodeaba Granada. Después de varias fotos, dejamos atrás a la famosa torre redonda, para pasar entre los viejos cimientos de las viviendas ocupadas por los soldados.
Seguidamente subimos a la gran Torre de la Vela, después de varias quejas porque la escalera no terminaba conseguimos llegar hasta el final, un esfuerzo que valió la pena al contemplar las maravillosas vistas de nuestra Granada. Algunos apuntes, demasiadas fotografías y algún que otro comentario acabaron con la visita a la torre, bajando (ahora sí, con menos esfuerzo) los empinados peldaños. Continuamos, para ya terminar la visita a la Alcazaba, visitando el Jardín de los Adarves.

Lo siguiente que contemplaron nuestros ojos fue la Puerta del Vino, lugar donde se realizó un pequeño descanso tan necesitado por los ya cansados alumnos. Después del breve reposo (y unos cuantos minutos esperando en la cola) accedimos a la zona de Palacios.
En primer lugar, el Mexuar, que contiene el curioso balcón sin suelo. Seguidamente el Cuarto de Oro, con su espectacular fachada y a continuación el maravilloso Patio de los Arrayanes. Lo primero que nos llama la atención es su gran lámina de agua situada en el centro del patio, en la cual se refleja simétricamente el Palacio, dándole sensación de infinitud.

Al cabo de unos minutos contemplando ese gran patio, pasamos al Patio de los Leones, que en realidad es un palacio. Lo que más nos llamó la atención fueron los doce leones ya restaurados. Además de las curiosas bóvedas mocárabes que fascinan a cualquiera.
Y para finalizar la zona de Palacios, el Palacio del Partal, con su enorme alberca llena de peces de colores otoñales.
Y, ¡cómo no!, llegó el momento más esperado por los alumnos, la hora de saciar los rugidos del estómago. Nos colocamos en la plaza anterior a la entrada a la Alcazaba, que curiosamente es un enorme aljibe. Mientras acabamos de desayunar, podemos contemplar con el sol a las espaldas las vistas de Granada, a niños y niñas disfrutando de sus carreras detrás de las palomas y a muchos turistas entrando y saliendo del lugar.
Una vez terminada la comida y descansado el cuerpo continuamos la visita hacia el maravilloso Generalife. Hubo algunos percances, algunos alumnos perdidos momentáneamente, pero conseguimos salir del recinto que protege la muralla por el lado de la Torre del Agua y dirigirnos hacia los jardines. Una vez allí pasamos de las bellezas creadas a manos del hombre a contemplar las bellezas naturales. Paseando tranquilamente entre aromas y vegetación, observando las gotas de agua caer…
Y como toda visita hay que terminarla de una forma especial y única para recordar, todos juntos, con el sol a nuestras espaldas, escuchamos una vieja historia que unía al poeta Juan Ramón Jiménez y los sonidos del agua en la Alhambra.
Y es verdad, si guardas silencio escucharás al agua hablar.
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