Reseña realizada por Joaquín Medina Ferrer
Entreabro ligeramente los visillos de la ventana. La chica sigue sentada en el mismo banco donde la dejé. La miro y veo cómo hace continuas anotaciones en su libreta, cómo se lleva el lápiz a los labios como si de ese modo su imaginación se viese favorecida, cómo fija su mirada en algunas de las personas que transitan por la plaza…
La conocí esta mañana. Yo acababa de llegar de un largo viaje en tren y me hallaba totalmente abatido. Había perdido la maleta en el vestíbulo de la estación, aunque puede que tal vez no la perdiera y la dejara intencionadamente, ya de nada estoy seguro, pero, fuese lo que fuese, ¿para qué me servirían ya mis trajes nuevos?
