Por Joaquín Medina Ferrer
La reunión del Club de Lectura con el autor de la novela “Exiliados” Antonio Cobos, antiguo profesor de inglés en este centro y hoy ya jubilado tras cuarenta años dedicado a la enseñanza, fue amena y entretenida.
Comenzó el autor hablándonos de las distintas vicisitudes por las que había pasado desde que pensó en escribir la novela hasta conseguir que se publicara, del golpe de fortuna que le supuso encontrarse casualmente con el editor y no tener que pasar por el engorroso camino de enviar el borrador a distintas editoriales así como de las dificultades económicas que plantea la edición para un autor novel.
Nos habló también acerca de sus autores favoritos y de cómo había llegado a decidirse a plantar cara al desafío de escribir una novela, lo que para él siempre había sido un reto, a partir de haber hecho antes sus pinitos con el relato corto.
En concreto nos dijo que el argumento de la novela lo ideó a partir de un pequeño cuento en el que narraba, como tema propuesto en el Club de Escritura en el que participa, lo que le aconteció a una maleta que llevaba una mujer camino del exilio durante la Guerra Civil española. Tras leer el cuento a algunos amigos, todos coincidieron en que ahí había tema para una obra de mayor envergadura, así que puso manos a la obra… y poco después apareció “Exiliados”.
Comentó también Antonio que en parte la novela bebía de las vivencias de familiares cercanos tanto de procedencia rusa como mexicana , algunos de los cuales habían vivido el drama del exilio, aunque había alterado nombres y profesiones añadiendo que para empaparse mejor de las costumbres de México y ambientar mejor la trama de la acción recientemente había realizado un viaje a este país americano.
La novela trata básicamente de las vidas paralelas de dos mujeres, María y Nuria, a las que el azar de la guerra, el caos en el paso de la frontera francesa ambas huyendo de la Barcelona a punto de ser tomada por las tropas franquistas, une y separa.
Las dos mujeres cada una con un hijo al que deben dar el pecho para alimentarlo traban una fuerte y emotiva relación cuando María debe alimentar a la hija de Nuria.
Tras su paso por el campo de refugiados junto al mar de Argèles donde ambas habrán de mostrar una enorme fortaleza para superar las adversidades que deben afrontar inician caminos separados pero siempre con el recuerdo de aquella amistad.
María, enfermera y mujer de fuertes convicciones morales, llegará a Rusia, allí vivirá los problemas de los refugiados españoles, los sucesos dolorosos de la segunda guerra mundial y la ocupación alemana, la pérdida de su marido, el enigmático Manfred, el encuentro de un nuevo amor, el abnegado y discreto Marcel, la ruptura con su amiga española, Olga, las dudas acerca del futuro de su hijo Adrián….
Nuria, vitalista y emprendedora, viajará a México con su marido, convencido sindicalista, Joan. Allí, a partir de una pequeña frutería que ella se encarga de atender y regentar, con su dedicación y esfuerzo llegará a montar un pequeño emporio de tiendas, luego convertidas en supermercados, gracias también a la intervención de Diego, personaje con el que mantiene una relación ambigua.
La historia de sus vidas, de sus logros y sus fracasos, de sus relaciones familiares, de ocasionales infidelidades, de sus ideas políticas y sociales es el hilo que desarrolla la obra, historia que se entremezcla con sucesos importantes ocurridos en ambos países. Historia que termina con un emotivo reencuentro en España con la llegada de la democracia.
La novela se lee con facilidad, está escrita con un lenguaje claro y sencillo y no abusa de datos históricos, que según el propio autor, pueden averiguarse de otros modos. Algunos vieron en ella una obra del estilo de esas que ahora están tan de moda tras el éxito de “ El tiempo entre costuras” de María Dueñas. También se dijo que podría ser un buen guion para telenovelas como “Amar en tiempos revueltos “ y otras similares.
Insistíó Antonio en que se le dijeran aquellos puntos que podían ser mejorables ya que era la primera vez que su novela se exponía a “juicio público “ y que , aunque jugaba en casa y contaba con nuestra benevolencia , agradecería cualquier crítica que se le hiciera. Incluso él mismo dijo que al releer la novela pensaba que debía haber cambiado algunas cosas.
Y tal vez en el debe de la novela hay que anotar el intento de querer hacer una historia grande y dilatada en el tiempo a costa de empequeñecer en demasía las historias que la componen.
Saltos temporales excesivos, como si el autor sintiera que debía llegar a un determinado momento histórico y le quedaran pocas páginas para ello, que provocan que algunos de los temas que se plantean queden inacabados.
El formato adoptado por el autor para construir la novela con la disposición en numerosos capítulos de breve duración pareció inadecuado a algunos de los asistentes a los que les hubiera parecido mejor el empleo de una estructura más “densa”.
Estas críticas, por así llamarlas, fueron agradecidas por Antonio, lo que, de paso, nos liberó a los que pusimos tales objeciones de sentirnos incómodos por haberlas expuesto.
Finalmente, Antonio nos comentó que ya estaba en la tarea de terminar una nueva obra de la que podía adelantar que era “de misterio” y que a juicio de los primeros lectores podía llegar a causar una sensación claustrofóbica y de terror.